El (no) lugar de la fotografía.

por mayra vilar lins

O Cão Andaluz - Luis Buñuel

“El espejo es al fin y al cabo una utopía, pues es un lugar sin lugar. En el espejo me veo donde no estoy, en un espacio irreal que se abre virtualmente detrás de la superficie; estoy allí, allí donde no estoy, una suerte de sombra que me da mi propia visibilidad, que me permite mirarme allí donde estoy ausente: la utopía del espejo. Pero es igualmente una heterotopía en la medida en que el espejo existe realmente y en virtud de que tiene una especie de efecto recíproco con respecto al lugar que ocupo: es a partir del espejo cómo me descubro ausente del lugar en el que estoy, porque me veo allí.
Siempre que acudo a este texto de Foucault, lo hago con la secreta esperanza de comprobar que la fotografía provoca un efecto de deslocalización similar al del espejo. Tanto la presunta capacidad reflexiva de la fotografía, como su ilusoria cualidad especular, vienen asociadas a esa dinámica entre ausencia y presencia, tal vez mediante una correlación temporal inversa a la del espejo. Porque si es cierto que el espejo hace que me descubra ausente del lugar en que estoy, entonces la foto hace que me descubra ausente del lugar en que estuve. La fotografía entonces certifica simultáneamente mi presencia y mi ausencia del lugar, igual que ratifica la presencia y la ausencia del lugar en mí, siempre en virtud de una tensión temporal que se complementa con otra tensión: la que se crea entre lo real y lo imaginario.”
trecho do artigo de Juan Antonio Molina Cuesta
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